The Babadook, Australia 2013

Una excelente manera de hacerse un hueco, en el difícil, oscuro e imprevisible negocio del cine, es realizar un buen cortometraje, que abra la vía para los proyectos que llegan potencialmente a un mayor público, los largometrajes de ficción.
BabaEn un coto tan cerrado a las mujeres como es el género de terror, la australiana Jennifer Kent ha conseguido lo muchas deseaban y pocas obtenían, realizar una película, próxima del retorcido universo de Roman Polanski, y que además la seleccionen en el festival de Sundance.
baba2 La inteligente cineasta rodó en 2005 un sabroso cortometraje de unos 10 minutos, Monster (fácilmente localizable en internet), que retomando la pesadilla anglosajona, por excelencia, el monstruo derivado de los sueños infantiles que se instala en la casa familiar, le daba una sutil, irónica y talentosa vuelta de tuerca.
Baba6Casi 10 años después, Jennifer Kent adapta su cortometraje a la larga duración y se inscribe en la lista de las personalidades prometedoras de los próximos años. Renovar un género tan codificado, como el de terror psicológico, la casa encantada y el monstruo en la bodega, es casi imposible pero con asumida elegancia en una dirección de actrices impecables (la protagonista Essie Davis es absolutamente hipnótica y un maravilloso descubrimiento), un meticuloso cuidado de la estética y cromatismo del film y una tensión perfectamente milimetrada, ha conseguido una excelente ópera prima que no suene a repetición o copia.
Baba3Y si a este excelente conjunto le añadimos un niño que, sólo con su presencia ya te da un mal rollo de aquí te espero, Noah Wiseman (el actor que William Friedkin hubiese adoptado como hermanito de la niña de El exorcista), tenemos lo que promete convertirse en la sensación del terror psicológico, alejado de vísceras, y perfectamente equilibrado para los cualquier género de espectadores.
baba4 Una mujer desbordada por su hijo, viuda tras la muerte accidental de su marido, intenta compaginar como puede su vida profesional, personal y familiar. Un libro infantil introducirá en la casa a un monstruo (muy próximo de los asesinos de la época del impresionismo alemán) que agitará mentes, cuerpos y mentalidades. ¿Reflejo de su frustración? ¿Materialización de su dificultad para relacionarse con su hijo?
baba5Excelente primera película que, en lugar de grandes discursos, se reduce a optar por lo más sencillo y complicado al mismo tiempo: asumir sus propios miedos u obsesiones. Alimentarlos incluso, siempre y cuando los hayamos amaestrados y colocados en el lugar adecuado, previamente. Un consejo tan productivo y sabio, como ver esta película en cuanto se estrene.

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Aquí y Allá, México 2012

El cine fronterizo de México y los Estados Unidos ha sido un referente, desde los años 30, en la cinematografía de aquel país creando en el imaginario colectivo temas tan recurrentes, como la ida o huida hacia el norte, el desarraigo que conlleva, América como paraíso y tierra de oportunidades que raramente se confirman y la frontera como un enorme lupanar, embebido de tequila y controlada por el narcotráfico, en un espacio de infinita criminalidad y violencia.Aqui2A fuerza de usar los mismos caracteres, éstos acaban usándose de tal manera que se convierten en estereotipos. Por eso presentar un tema diferente en la frontera entre estos dos países es todo un riesgo y una agradable, y muy apreciable, novedad. Sobre todo, si se presenta con tanta ternura, sabiduría y cariño como lo hace Antonio Méndez Esparza en su primera película, Aquí y Allá.Aquí3Aquí se sitúa en un pueblo de la frontera, en la que muchos de sus habitantes han tenido que emigrar a la tierra de las oportunidades, empujados por la miseria y la necesidad, dejando atrás durante años familia, amigos, costumbres y lengua, para poder ganar mejor su vida y enviar todo lo posible a su país.AquíPocas veces se ha tratado el regreso y ahí radica la virtud de este filme. Los sueños de mejora, de éxito y de fáciles y lucrosas ganancias se reducen en muchas ocasiones a una pesadilla que deja un amargo poso de desarraigo, soledad y tristeza. Muchos mexicanos han vuelto a su país, tras años en los USA, porque sus lazos familiares compensar el regreso y la tierra nunca les ha dejado de reclamar.Aquí4Volver puede ser aún más difícil que partir. Instalar una confianza en el seno dela pareja quebrada por años de ausencia y noches repletas de inquietantes preguntas, reanudar las relaciones con hijos que se han convertido en adolescentes o adultos y que miran a su padre como un perfecto desconocido, aportar desgracias de la gente que se ha quedado allá y no ha tenido la inmensa suerte de poder volver… todo es delicado y frágil.

Antonio Méndez Esparza podría haber elegido un dispositivo más complicado para contar esta historia u optar por el género documental. Al final el cineasta ha decidido aventurar en la frontera de la ficción y la realidad. Ningún actor es profesional y todos interpretan su propio personaje, como el protagonista, Pedro De los Santos, que el director conoció cuando trabajaba en un supermercado y tocaba con su grupo, los Copa Kings. Aqui6Poco  a poco se va perfilando una magnífica historia, próxima al documental, narrada como una ficción en la que en cuatro partes -Aquí, Regreso, Horizonte, Allá- se cuenta una intensa existencia que recibió el Premio de la Semana de la Critica en Cannes 2012. Los detalles de las relaciones familiares, los retratos de cada personaje, sus dudas, inquietudes y luchas diarias son tan emocionantes como verdaderos y, al final, la película deja un suave gusto nostálgico, y un enorme amor hacia estos personajes que hacen lo mejor posible, lo que todos intentamos cada día, lograr vivir.

El Cairo, 678, Egipto 2011

Como por arte de magia algunos países se han visto libres, durante prácticamente todo su historia, de ciertos delitos. Pongamos por caso Egipto. Este maravilloso país había disfrutado de la suerte de no contar con ninguna denuncia por acoso sexual hasta, agárrate, el año 2008. Increíble.678-1En una reciente entrevista, un conocido salafista “light” aseguraba que estaba tan preocupado por las mujeres en su país que, vista la violencia que se desprende aún en sus calles, lo mejor para ellas era que se quedasen en casa. Nunca llegaré a comprender cómo funcionan determinados cerebros “humanos”.678-4Pese a las cifras oficiales, la realidad es muy distinta y el 83% de las egipcias sufren o han sufrido en un momento determinado un ataque sexual. Estadísticas que ponen la piel de gallina y que las primaveras revolucionarias de los años anteriores no han conseguido eliminar. Incluso se han incrementado con ataques a periodistas en plena manifestación pública, a la luz del día y ante miles de testigos.678-2El cine, el verdadero, debe servir para algo y Mohamed Diab, con un primer filme, ha conseguido que se hable más de este tema en dos años que en dos siglos. Basándose en la historia real del proceso por acoso sexual de Noha Rochdy, el cineasta ha creado una historia de tres mujeres que, por sufrir por desgracia el mismo delito, acabarán unidas ¿o no? Ante la sociedad. Un análisis social apasionante que no olvida otro de los objetivos del cine: distraer, interesar y cautivar la mirada. 678-3Fayza, humilde, muy religiosa y que utiliza el velo, Seba, burguesa con posibilidades y mucho carácter, y Nelly, una joven como cualquier europea, se enfrentarán, con diversos medios y actitudes en este Sex in the city no deseado. Apasionante, sobre todo, cociendo a Bushra Rozza, archiconocida cantante, que está genial e irreconocible en la película.678-5El acoso sexual, fenómeno frecuente tanto en Egipto como en la India o México, se puede explicar por diversas causas, no solamente religiosas sino también sociales, como el machismo, o económicas, la pobreza ha encarecido los matrimonios en países en que la dote es una  condición previa para el matrimonio. Pero lo único claro es que se debe hablar y denunciar los hechos. El silencio es lo que no se debe hacer.678-6Mohamed Diab contaba que el marido de una de las actrices no estaba de acuerdo con que su mujer rodase la escena de acoso a la salida de un partido de fútbol (sin comentarios). Preparado todo el equipo de rodaje, la doble comienza a actual y en sólo 50 metros la actriz empezó realmente a ser agredida sexualmente.CARTEL_14,4[1]No se puede imaginar mejor inauguración para el Festival 14,4 kms – Diálogo entre las dos orillas que en sólo dos ediciones ha conseguido imponer una mirada tan atractiva como interesante. A disfrutar durante febrero y Marzo en Ciudadela de Menorca, Córdoba, Granada, Orán, Tánger y Tetuán. Sí, el cine no sólo sirve para algo sino que resulta literalmente imprescindible. Buen festival a todos/as.

Días de gracia, México 2011

El “pan y circo” actual sustituye a la antigua mezcla de control estatal y religión popular. Formula magistral de éxito ininterrumpido, permite combinar el entretenimiento de las masas y su distracción, con bacanales de emociones que desvíen la atención general de lo verdaderamente importante, aunque cada día sea más complicado establecer qué es vital en los treinta segundos siguientes de la marcha de este tranvía, sin frenos, en la que una minoría ha elegido el destino del conjunto de los pasajeros.En estos momentos de unión mental, casi física y no digamos espiritual, de todo una nación, representada por nuestros 11 gladiadores de los tiempos modernos, frente al resto de los países económicamente más poderosos que nosotros, la metáfora de la lucha sin cuartel se impone, para demostrar que: pobres sí, pero en plena forma. Nuestros jugadores compensan hoy, las órdenes que mañana recibiremos de los países vencidos (la mejor venganza ya no es fría, es simplemente presupuestaria) y nuestros políticos olvidan, incluso sentados en las mismas gradas que nos osan embargar como lo hacen con las mesas de los colegios, que los clubes españoles deben un millón de euros entre impuestos y seguridad social. El espectáculo debe continuar, the show must goooool on. Si la Eurocopa es la hermana pequeña de la Copa del Mundo, Everardo Gout es el benjamín del mejor gusto mexicano por el buen cine. Ligando las tres últimas Copas del Mundo con la realidad impecable y dura de los bajos fondos del país, secuestros, narcos, policías corruptos, la radiografía mexicana resultante impresiona tanto como un cuadro de Frida Khalo, desgarrado, con heridas, dolor y muerte y el director renueva el thriller aireándolo y concentrándolo al mismo tiempo para exprimir hasta la última gota de sudor.La película contiene los travellings más espectaculares que haya visto en los últimos meses, etéreos, alejados de una tierra perpetuamente manchada de sangre para encuadrando el plano inesperado, inclinado, retorcido, deformado. Casi expresionista. Más de dos horas de un cine que confirma, como ya hemos comentado varías veces, que la cinematografía mexicana puede que sea la mejor en español en los últimos años. Sus directores están recopilando premios en todos los festivales internacionales. El director lleva el gusto en los genes o en sus elecciones profesionales (su productora se llama Casa Buñuel), hasta en el apellido y, por supuesto, no falta en su primera película. Dos protagonistas captan la atención del espectador de una manera hipnótica, Tenoch Huerta, un policía, pero el que realmente se sale de la pantalla es Carlos Bardem, eufórico en un papel muy complicado de interpretar. ¿Cómo transmitir todas las sensaciones de un secuestrado cuando se encuentra encapuchado el 90% de la película? Carlos Bardem no sólo lo consigue sino que lo borda. Cada uno de sus músculos transmite el terror anclado en su ser, sus dudas, sus leves esperanzas, su frustración o su cólera. Su voz narra la crónica de su secuestro anunciado hasta la escena final. Bravo, tocayo, me quito la capucha ante tu sublime interpretación.El fútbol como el cine. Una lucha que se juega en unos minutos, en que si se gana se rememora mil veces la batalla y si se pierda se intenta olvidar. Días de gracia es el thriller que me gustaría contar mil veces y verlo casi otras tantas.

Snowtown, Australia 2011

Pocos lugares en la tierra excitan tanto la imaginación como las tierras rojas, los paisajes sin límites y la cultura aborigen del continente australiano. Bruce Chatwin, viajero-escritor aquejado de la enfermedad del “horror del domicilio”, como la describía Baudelaire en sus Diarios íntimos, recorrió el país para dejarnos un libro, Los trazos de la canción (The songlines, 1987), que incita al desventurado que ose adentrarse en él, a preparar de inmediato su maleta.

Su periplo por las tierras australes relata, la apasionante y poco comprensible para la mentalidad occidental, descripción de un territorio que se construye, se crea y delimita a base de canciones, transmitidas de generación en generación, que son como nuestros mapas. En su búsqueda de estos “planos cantados” se cruza con los más diversos personajes, la mayoría con graves problemas con la bebida, un violento pasado y un comportamiento imprevisible, mientras el retrato del país se va llenando de sombras. La sensación restante es una poderosa atracción frente a un cierto reparo ante la sangre vertida, los grados alcohólicos consumidos y las oscuras personalidades.

Con el cine australiano ocurre lo mismo que, aunque por desgracia nos llega a cuentagotas, en cada ocasión produce descargas de alta tensión. La acumulación de las excelentes películas de los últimos meses retrasa el momento de hablar de Snowtown, vista en septiembre en el pasado Festival de San Sebastián (lo de siempre, tanto por comentar y tan poco tiempo).

Primer largometraje de Justin Kurzel, la reacción del público y la crítica no se hizo esperar: Premio FIPRESCI en Cannes e intensa polémica en las salas. Personalmente salí del film medio noqueado, me pasó lo mismo con Animal Kingdom y Sleeping Beauty, por lo que si alguien espera una comedia romántica en un marco de belleza incomparable y musiquita de violines, mejor que revise los clásicos de Disney. El cine australiano de hoy pega fuerte, aborda temas delicados y no se corta (como lo hacen los aborígenes australianos, cuando quieren agradecer los favores recibidos, derramando su propia sangre sobre el suelo rojo de su tierra) ante las imágenes que filma.

Snowtown, lugar donde transcurre la historia, me recordó el título de otra majestuosa película, Yo vi al diablo. Perdida en un suburbio de la ciudad de Adelaida la familia del adolescente Jamie, sus hermanos y su madre (el padre ha desaparecido hace mucho tiempo), sobreviven pasando el tiempo como pueden, con sus vecinos (a evitar), disparando a los canguros (en Australia no es necesario pertenecer a la realeza para ir de caza) o bebiéndose hasta el agua de los floreros (decoración que, evidentemente, no se considera necesaria).

Pasados los cinco primeros minutos, muy duros, de este “desperate village” queda todavía lo peor de la historia y lo mejor del film, la llegada del diablo en el personaje de John Bunting. Amable con su madre, encantador con los niños, simpático y comprensivo ante Jamie, se va incrustando en la familia, remplazando la figura paternal desaparecida y conquistando a todos. La sombra de La noche del cazador (1955) del genial Charles Laughton es alargada y su influencia, versión gore por momentos, se deja sentir. Basada en los asesinatos reales de un serial killer de los años 90, la película molesta tanto porque se encarga de mostrar el esquema de manipulación de su protagonista y confirmar que todos los demonios no llevan cuernos y se llaman Luci (y otros diablos del montón). Maléfica e imprescindible. Advertencia: se abstengan los enganchados a Sonrisas y lágrimas (1965).

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