Zinegoak: El Festival Internacional de Cine de Mayor Duración del Mundo

La 15ª edición de Zinegoak  (del 14 de febrero al 11 de abril, desde la capital vizcaína en febrero, para después viajar, en marzo y abril, hasta 40 localidades del País Vasco y Navarra. Así son los de Bilbao) y no podía ser menos, estará centrada en las mujeres y ellas serán las verdaderas protagonistas. Menos verborrea que no conduce a nada, como en ciertas galas oficiales, y más hechos, reales, tangibles y directos, como en Zinegoak, ayudarán que la toma de palabra actual no se transforme en una mera colección de artículos de hemeroteca, amarillento papel mojado con el paso del tiempo. El festival de cine que siempre ha liberado las imágenes, continuará liberando también la palabra este año.

Zinegoak2018Para empezar el magnífico cartel de la artista, Ana Pikaza (¿dos mujeres fantásticas en la forma del agua?) dando visibilidad a la belleza de cualquier manifestación del amor. El Premio Honorífico Zinegoak 2018 para la cineasta francesa Émilie Jouvet, referente del cine post-porno y feminista, de que ya hablamos en Cine Invisible. Y, por supuesto, en la sección oficial, ellas son las que mandan. Más de 2/3 de los largometrajes de ficción y documentales dirigidos por mujeres, lo que confirma que si se quiere buscar, se encuentra.Au-dela-de-lombre-1024x529Sólo dos joyas de su programación (33 largometrajes, 40 cortos, dos estrenos internacionales, tres europeos…) para ir abriendo apetito ante uno de los festivales más sabrosos, por el momento, de nuestra geografía (aunque no sé por qué pero me da que Zinegoak también atravesará la frontera el próximo año).Bilbao-Zinegoak-tunisie-Au-delà-de-lombre-

Au-delà de l’ombre, de Nadia Mezni Hafaiedh, que logró el Tanit de Bronce de la 28ª edición del Festival de Cine de Cartago, el evento cinematográfico más antiguo en África, es uno de los documentales que más me ha emocionado en el último año. La historia de Amina Sboui, activista tunecina -que también estará presente en Zinegoak-, que acoge en su casa los rechazados por una sociedad restrictiva o unas familias que evitan el qué dirán, es un mágico momento de ternura, tensión, amistad, y sobre todo, libertad.YearY otro momento resplandeciente del festival será, sin lugar a dudas, el descubrimiento -estreno europeo- del cineasta alemán, Tor Iben, que con su nombre de superhéroe, presenta la inquietante The Year I Lost My Mind. Un amor platónico de “Vértigo”, unas máscaras que más que ocultar desvelan la personalidad, una tensión de cortar el aliento y un morbo hiperventilado. La película que David Lynch hubiese querido rodar. Buen festival a todos/as.

Aria y My Body My Rules, Francia 2017

“La vida íntima se ha convertido, lo que no ocurría antes, en una cuestión social”. Oportuna, y sorprendentemente  actual, reflexión que podría resumir a la perfección la carrera cinematográfica de Émilie Jouvet, pero que, en realidad, pertenece a Honorine, una de las protagonistas de La Comedia Humana de Balzac, de 1843. El público tuvo que esperar más de un siglo, hasta 1954, con la publicación de Bonjour tristesse, de Françoise Sagan, para descubrir la fuerza liberadora que el cuerpo femenino podía aportar a la sociedad (cuestión ni siquiera reivindicada por la escritora, puesto que para ella era evidente).Émilie Juvet recoge esta larga tradición de analistas de las estructuras sociales en su conjunto y de sus comportamientos frente al individuo. Desde sus fotografías y cortometrajes, -su primer título ya es suficientemente significativo Étre un femme (Ser una mujer)-, el valiente One Night Stand, que será el primer film pornográfico queer lésbico y transgénero francés, la artista ha actualizado y construido su propia comedia humana, situándola por fin en el siglo XXI.Émilie Jouvet revisa y analiza, como en Aria, los mecanismos de poder, en la que el cuerpo se ha convertido en la última arma a nuestra disposición, la maternidad y paternidad en una sociedad que dificulta o impide, en muchos lugares, este derecho a una parte de la población, la vida íntima como expresión natural y parte fundamental del ser humano o, incluso, el rol femenino en un mundo profesional tan masculinizado -tan explotado y tan poco explorado- como es el cine para adultos (Histoire d’Ovidie, un apasionante retrato de una de la pocas directoras de este género).Pero lo más sorprendente e inteligente de todo la obra de Émilie Jouvet es la naturalidad de su mirada sobre los temas que aborda. Mientras algunos buscan su lado provocativo, o hasta inmoral, la cineasta despliega, en todo momento, una infinita ternura y una delicada mirada sobre todos sus protagonistas, la lucidez de sus acciones y la belleza de sus gestos. Un cuerpo -físico y social- de infinitas posibilidades que se expresa por, para y en sus funciones más íntimas y naturales.En My Body My Rules, brillante manifiesto feminista, da voz a las mujeres con cuerpos fuera de los arquetipos sociales, invisibles o tabú, pone en duda las normas y plantea posibles resistencias, a través de una galería de retratos que cuestiona género, color, habilidades motrices, vellosidad, peso, edad o identidad (un film tan sugestivo que no es extrañar que se llevase el Premio Especial del Jurado al mejor documental del último Festival Chéries-Chéris de París).Émilie Jouvet lleva años luchando contra las intolerables actitudes, que en los últimos meses han sido noticia en todo el mundo. Ahora, por fin, se han unido a ella miles de mujeres, y de hombres también, que han denunciado que el acoso, el abuso y el desprecio son inconcebibles en la actualidad. Por ello no puede ser más acertado el Premio Honorífico, que este año le dedica Zinegoak, brillante festival que celebrará su 15ª edición del 19 de febrero al 4 de marzo.

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