Cine de Alma Eslava: 14+, Demasiado Cerca (Tesnota) y Krotkaya (A Gentle Woman)

De nuevo otro año de excelente cosecha para los cineastas eslavos. Al arrebatador éxito de Sin amor, del maestro Andrey Zvyagintsev, y En Cuerpo y Alma (de sus vecinos los húngaros), que copan dos de los nueve films preseleccionados a mejor película en lengua extranjera en la carrera a los Oscars, se unen más películas impactantes, lúcidas e inteligentes y muy críticas.Todo ello pese a la férrea mirada de un poder político, que no se anda con medias tintas, a la hora de controlar lo que aparece en la gran pantalla (no olvidemos que el director de cine y teatro, Kirill Serebrennikov, autor de su memorable -y mejor película de 2016 para Cine Invisible- The Student, fue condenado hace meses a un estricto arresto domiciliario).Una célebre directora de un gran festival internacional de cine en Rusia me contaba el significado de un concepto tan específico de su idioma, Tesnota (Demasiado Cerca), que ningún país ha podido traducirlo en una única palabra. Tesnota es la sensación de agobio, de estrechez, de vivir entre cuatro muros, aislado, encerrado, desconectado de los demás. Por ello, la ópera prima de Kantemir Balagov adopta estéticamente un formato inhabitual, el 1:33, que pone al espectador en la situación de encierro que transmite el título de la película.Por otra parte, la acción se sitúa en el norte de la región del Cáucaso (Chechenia, Daguestán, Ingusetia y Kabardia-Balkaria, nombres que recuerdan de inmediato la violencia que convive a diario en esa región), lugar de origen del cineasta de 26 años, que recoge un suceso que le asustó tanto como fascinó en su infancia cuando tenía 7 años: el secuestro de una pareja para pedir un rescate.Demasiado cerca dramatiza esa práctica (no tan pasada de moda). Perteneciente a una modesta familia judía, tras la celebración del compromiso de su hermano con su novia, la protagonista del film, la inmensa Darya Zhovner (en su primer papel), sale con su novio, perteneciente a la comunidad kabarda. A la mañana siguiente la noticia se confirma han secuestrado a su hermano y a su futura esposa, un hecho que cambiará la vida para siempre de cada uno de los miembros de esta familia.Una acción plagada de suspense, unos personajes alucinantes y una carrera contra el tiempo, los reproches, las acusaciones y las culpabilidades que no deja títere con cabeza. El debut más prometedor del año en una de las películas más intensas.Krotkaya (A Gentle Woman), de Sergei Loznitsa, otro maestro del cine actual que realiza documentales como ficciones e historias como expedientes científicos, se supera aún con A Gentle Woman, muy libremente inspirada del relato de 1876, La sumisa, de Dostoievski. La leve línea argumental de una mujer que, al serle devuelto el paquete que había enviado a su marido en prisión, decide llevárselo ella misma, se convierte en la radiografía más radical, crítica, lúcida y terrorífica de ese espacio físico y mental, llamado Rusia, en los que sus habitantes se exponen a diario a ser violados, asesinados o torturados.La primera parte, en un tono evidentemente kafkiano, de tribulaciones y desprecios que debe soportar la protagonista (otra magnífica actriz, Vasilina Makovtseva) para entregar una simple caja de comida a su esposo, se trasforma en la brutal segunda parte, en la pesadilla en la que vive media Europa, un continente dormido que no quiere ver lo que pasa a su alrededor. Pero si el sueño de la razón produce monstruos, el despertar los convierte en reales. Sublime parte final a la que no le sobra ni un solo minuto de los 143 que vas a disfrutar. Ya una obra maestra del cine actual.Para equilibrar tanta intensidad no está de más recordar la bella historia de 14+. Los años del protagonista y el primer amor que nace en un barrio de las afueras de una gran ciudad rusa y en la que los protagonistas, como un Romeo y Julieta actualizados, deben luchar para afianzar su amor contra sus padres y las cuadrillas que les rodean. Actores no profesionales en estado de gracia, un verdadero sentido del ritmo de su director, Andreï Zaytsev, y exquisita banda sonora, elegida por los propios protagonistas de la historia. Nivelón de cine ruso actual.

My Happy Family y La Vida de Anna, Georgia 2017 y 2016

Como cada año, pasan las semanas y esperamos impacientes esa joya desconocida que brilla por su propia naturaleza, nos deja prendados de sus protagonistas y nos cautivan sus intérpretes. Al final, como el buen cine -el mejor- no tiene fronteras, ha llegado del lugar más inesperado, Georgia, gracias a la sublime My Happy Family, sin duda una de las mejores películas del año. Un país que esta semana es actualidad en nuestra cartelera, puesto que se estrena otro impresionante film, La vida de Anna.Ópera prima en gran pantalla del director y guionista Nino Basilia, que pasa de la televisión al cine con fuerza y determinación con La vida de Anna, en un alucinante retrato de la entereza de una mujer. La espectacular actriz Ekaterine Demetradze encarna a una madre soltera de 32 años, con un hijo autista, que se ve obligada a emigrar para sobrevivir en un medio hostil que deja de lado a los más necesitados. En la más pura tradición de cine realista actual, Nino Basilia, convence e impresiona por su sinceridad.Pero quizás, el verdadero tema de ambas películas sea cómo sobrevivir a una sociedad patriarcal que ahoga, controla, vigila y aún pretende dominar a las mujeres de hoy en día. My Happy Family, segunda película del dúo, Nana Ekvtimishvili y Simon Groß, tras su debut con  Nana Ekvtimishvili y Simon Groß en 2013 (seleccionada para representa a su país en los Óscars como mejor film en lengua extranjera), es arrebatadora desde el principio hasta el fin.Manana, una señora de 52 años, inmejorablemente interpretada por otra excelente actriz, Ia Shugliashvili convive con tres generaciones en el mismo apartamento. Sus padres, ya mayores, su marido con el que ya lleva 25 años de casada, sus dos hijos y el futuro marido de su hija. Una familia, en apariencia normal, con sus tensiones, reconciliaciones, amores, odios y un día a día que pasa sin darse cuenta. Pero, de la noche a la mañana, Manana decide que ya no puede más y que se va a vivir sola.La reacción no tarda en llegar. Y la batería de reproches, interrogantes y solicitudes de todos los miembros familiares se dispara, con un solo objetivo, Manana y un blanco a derribar: su incomprensible decisión. Además, se va sola, no hay nadie más en su vida y se niega a dar explicaciones sobre su actuar. Un verdadero galimatías imposible de asumir por su familia.La frescura del guión, el tono entre comedia y drama, las reacciones fascinantes de todo du entorno -su hermano que quiere protegerla, sus amigas que vuelve a frecuentar…-, y la presión social  ejercida sobre ella es una verdadera olla a presión que puede reventar en el momento más inesperado.Una película que reúne lo mejor del cine actual, un análisis brillante de una sociedad patriarcal que no sabe adaptarse a los nuevos tiempos, una total empatía con la protagonista que se despierta en el espectador y una historia que no cae en los habituales caminos trillados del cine social de hoy (como ocurre con el árbol y el bosque, quizás se conoce mejor a la familia, se nos situamos un poco más lejos), hace de My happy family el flechazo instantáneo del año. ¿Nomicación de nuevo al Oscar, premios de cine europeo…? la lista puede ser muy larga. ¿Y si la mejor película 2017 es georgiana?

(M)uchenik (The Student), Rusia 2016

Este año ha tardado en llegar la película que conmociona, impacta y sobresale por encima de las demás. Un hombre de teatro (¡y qué teatro!), el ruso Kirill Serebrennikov, tan a gusto y con tanta creatividad en el escenario como en el plató, sabe combinar a la perfección una potente historia excelentemente narrada, adaptación de la obra de teatro de Marius Von Mayenburg, y la pertinencia y actualidad del tema, pegado a la más cruda realidad.m1Veniamin, adolescente ruso, descubre que parapetado detrás de su fase mística, en este caso de cristianismo ortodoxo, puede conseguir de lo demás que sus deseos, hasta los más ridículos, se acaben cumpliendo. La carrera hacia el capricho tiene límites y en su paso no dejará títere con cabeza, ni chica ni chico ni maestra.m2Ya desde el título, sublime en su lengua original, (M)uchenik, estudiante, y al mismo tiempo gracias a ese paréntesis, mártir, se anuncia el color de la película. El estudiante no plantea dudas pero el/la mártir pueden ser los demás o todos los que sufren su éxtasis místico.m6Lo que podía haberse expuesto en forma de obscuro drama, su director, Kirill Serebrennikov opta por un tono opuesto, la película por momentos da tanto miedo como risa y el humor, inteligente, irónico y cínico domina toda la narración.m5Esta película es el exponente perfecto de la realidad universal actual. Frente a populismos, extremismos, caprichos y fantasmas de todo tipo de iluminados, ¿cuál debe o puede ser nuestra posición? Enfrentarse a ellos, como lo hace la profesora que intenta hacerle comprender (y a los demás también) sus incoherencias o soportar e ir perdiendo, poco a poco, todas y cada una de nuestras libertades.m3Frente a esta historia Kirill Serebrennikov mezcla reconocidos y famosos actores rusos, todos ellos excepcionales (Viktoriya Isakova), y jóvenes intérpretes de su compañía de teatro (Pyotr Skvortsoven) una química que ilumina la pantalla. Planos secuencias que permiten sentirse presente en la historia y excelentes ideas, el crucifico torcido, los clavos en las zapatillas deportivas… que aderezan una, ya de por sí, suculento menú.m7(M)uchenik (The Student) es de esas películas que consiguen miles de seguidores para la única y verdadera religión sin dioses, pero muchas estrellas: el buen cine. Para ver dos veces, como mínimo.

 

Sutak, nómadas del viento, Kirguistán 2015

El verano del cine más indie sigue dando excelentes sorpresas. A las 30 películas que, semanas antes, os recomendamos para seguir la actualidad del cine de autor más arriesgado, variado y creativo de la actualidad, se une el estreno de la poética Sutak, nómadas del viento.A047_C007_0806VLDirectamente desde la edición del 50º Festival de Karlovy Vary, el prometedor debut en pantalla de Mirlan Abdykalykov llena la pantalla de sublimes imágenes y una narración, con muy pocos personajes, ayudados por metáforas del ambiente que les rodea, los caballos, el río, un águila…Sut4En un paradisiaco valle de las montañas de Kirguistán (premio al que sitúe el país a la primera), tres generaciones -unos abuelos, su nuera, viuda desde hace tiempo, y su hija-, se enfrentan a lo que, sin duda, representa el final de sus tradiciones ancestrales de nómadas de caballos.Sut1La cineasta escoge una inteligente manera de narrar esta historia, sin caer en el dogmatismo ni una añoranza irreprimible de la sabida canción de “todo lo pasado fue mejor”. A través de las leyendas e historias que los abuelos cuentan a su nieta, se lee la actualidad de la familia (como la de ese pájaro llamado Sutak, puro como la leche, que se enamoró de un forastero…). Un vecino alejado de sus tradiciones, un meteorólogo con una casa estable en la ciudad, enamorado de la viuda, aporta la tentación de acabar con ese tipo de vida, añade la tensión necesaria.Sut3Un eminente protagonista de la película: el entorno natural del valle, impresionantemente fotográfico y hermoso, hasta para cortar el aliento, que la cineasta exprime con sabiduría e inteligencia y utiliza como un personaje más que vive, mata, habla (a través de sus antiguas pinturas), lucha e intenta sobrevivir.Sut5Y sobre toda una enigmática y fascinante escena final completan el aterciopelado film. Las tres generaciones, la abuela, la mujer y la niña de ocho años, solas frente a la inmensidad del paisaje y que miran en una concreta dirección. ¿El abismal vacío de que todo ha acabado? ¿El principio de un renacer gracias a un nuevo recién llegado? Un magistral plano final que daría para discutir durante horas. Pero para ello, habrá que ir al cine y continuar disfrutando de todo la programación indie del verano.

Cine al límite: In The Crosswind y Test (Ispytanie), Estonia y Rusia, 2015

Los cineastas más osados siguen aventurándose en el séptimo arte, desde hace 120 años, como si acabase de nacer y todo fuese, aún, posible. Su audacia, riesgo, valentía y rigor han logrado que estos dos OCNI (objetos cinematográficos no identificados) sean para el espectador una de las experiencias más apasionantes de este año.ITC0Gracias al festival de Gijón y, al exquisito gusto de David Tejero, Víctor Blanes Picó y Pablo G. Taboada, se podrán ver en Convergencias, una de las secciones más radicales y excitantes del certamen.  ITC2El pilar fundamental del cine es el movimiento, la sucesión de imágenes que crea la ilusión óptica necesaria en la retina del espectador, una base que pocas han osado saltarse. Hasta que Martti Helde decidiese saltar esa última barrera.ITC13Apasionado con las historias que le contaba su abuelo sobre su herida de guerra en un campo de trabajo estaliniano, empezó a documentarse en 2011, fecha de su 70º aniversario, sobre la invasión soviética en Estonia.ITC4A partir de su pasión por este periodo histórico fue confeccionando un cuaderno de notas, con sus movimientos de cámara, con la historia de una mujer, la arrebatadora, Laura Peterson, y su hija, recluidas en uno de estos campos durante quince años, y que va detallando a su marido su trágica desventura en conmovedoras cartas.Test0Martti Helde crea, posiblemente, las imágenes más potentes de 2015, que han necesitado tres años de rodaje. Inmovilizando a todos sus actores, estamos hablando de unos 700 extras que cuenta la película, y moviendo su cámara entre ellos, consigue un resultado absolutamente hipnótico y desgarradoramente hermoso. Una película imprescindible de 2015 y la mejor fotografía, en blanco y negro, desde hace muchos años. Test4Si el cineasta estonio se saltaba la barrera del movimiento, el ruso Alexander Kott se ataca a la del sonido en Test. Un cineasta que se toma su tiempo entre película y película, quince años para tres producciones, pero que merece la pena esperar. El resultado está siempre por encima de lo esperado.Test1Una narración mínima: un padre y su hija en una solitaria granja de la estepa euroasiática, y dos pretendientes, un ruso y un habitante de Kazajistán, prendados de la luminosa joven. Ni una sola palabra en todo la película y, sinceramente, absolutamente innecesaria, dada la creatividad del director para describir con sus imágenes toda clase de sentimientos, inquietudes, acciones y, hasta, un inquietante suspense.Test5La historia cuenta una situación histórica real que se produjo en esas tierras desde agosto de 1949 y que, por su alucinante final, es preferible no desvelar. Al acabar la película, la primera poética y angustiante escena inicial cobra todo su sentido. Cuando recuerdas como si fuese ayer, tras más de 350 películas vistas en 2015, una vista hace nueve meses, es por algo. Sin duda alguna, Test superado con sobresaliente, inmensa belleza para otro de los imprescindibles del año.

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