Fixeur y Ilegitim, Rumanía 2016

Pocos directores de cine pueden dejar noqueado al espectador con tanta sabiduría e inteligencia como el rumano Adrian Sitaru. Poco conocido por nuestros lares, este cineasta es, con mucha probabilidad, una de las personalidades con más fuerza visual y narrativa europeas.Este director estará muy, muy pronto, en la mente de los espectadores y en lo más alto de los festivales internacionales. Por eso es un inmenso placer compartir esta sensación con la excelente programación del festival D’A , que no ha dudado en incluir una de la dos películas, que el cineasta rodó el año pasado, Fixeur.        Adrian Sitaru combina cortometrajes con largos en una brillante carrera de tan sólo 10 años. Con su primer corto, Waves, en 2007 obtuvo el Leopardo de Oro de Locarno, en 2009, La cage, se lleva otros dos premios, en esta ocasión, en la Berlinale. Su primera película, Picnic, es seleccionada en Venecia; Best Intentions, su segundo largo, vuelve a ser premiado en Locarno y así durante toda la última década. ¿Quién da más?En 2016 rueda Ilegitim en 12 días y con menos de 250.000 euros, sin cerrar su guión sólo permite a sus actores una toma para cada escena, lo que le aproxima de una visión documental que derrocha energía con situaciones densas, siempre a punto de explotar. Con sus 10 horas de rodaje, Ilegitim es la prueba palpable de un inmenso talento que sólo pide ser descubierto por el espectador (recomendación, huir del cartel de la película que contiene, en una sola imagen, uno de los peores spoiler de la historia del cine).Una cena familiar, escena inicial del film y escenario habitual del cine rumano, confronta a cuatro hermanos frente al pasado poco glorioso de su padre. Este particular Festen deriva en su segunda parte hacia la relación fusional, literalmente, que se ha anclado entre los dos hermanos gemelos, Sasha y Romero. Un impactante puñetazo sobre cómo las opciones morales personales pueden chocar y cambiar en el tiempo.Por si no fuera suficiente en un año,  Adrian Sitaru, con un excepcional protagonista, Tudor Aaron Istodor, y su actor fetiche, Adrian Titieni, vuelve a rodar otro largometraje en 2016: The Fixer. Radu quiere hacerse un nombre en el periodismo internacional. Cuando dos prostitutas menores son expatriadas de Francia a su país de origen ve la oportunidad perfecta para obtener el tan anhelado reconocimiento.Radu se lanza a la búsqueda (y captura de esa entrevista) que le otorgará sus quince minutos de gloria. Pero para ello ¿estará dispuesto a superar los límites que le imponen sus valores? Sin lugar a duda, una de los mejores películas sobre la manipulación y las fronteras a no sobrepasar.  Y como es habitual el inteligente Adrian Sitaru inserta una línea argumental sobre la educación del hijo de su compañera sentimental. De nuevo, otro explosivo e inteligente film de este dotado cineasta. No te lo puedes perder.

Cine Rumano Cosecha 2016: Dogs (Cini), Un piso más abajo (Un Etaj Mai Jos) y Sieranevada

Impresionante la capacidad de los cineastas rumanos para retratar desde un espacio íntimo unos vicios, y pocas virtudes, del ámbito público de toda una sociedad. Así como jugar con un territorio limitado que en estos tres excelentes films se va reduciendo cada vez más, desde la gran propiedad de Dogs, pasando por un piso, para quedar reducida a al comedor de Sieranevada.dogs1Si una cinematografía coincide en esta sensación de encierro y claustrofobia será porque el ambiente de la sociedad que representa no lo es menos. Si la crítica se ha emocionado ante Sieranevada, personalmente reconozco que el estreno en formato largometraje de Bogdan Mirică, Dogs, es el verdadero descubrimiento de una nueva voz rumana que dará mucho que hablar.

Teodor Corban

Dogs, con su estética de western violento, duro y profundamente pesimista, comienza con una escena de ensueño y suspense que tanto gusta al espectador: un recorrido por una tierra árida que acaba en un idílico estanque del, repentinamente, flota a la superficie el pie de un hombre. El decorado se instala de inmediato: va a ser difícil mantenerse en pie.dogs3Un joven regresa a la propiedad de su abuelo. Una herencia que le causará infinitos problemas en un territorio en él que todos se creen dueños, aunque no sean propietarios. Un perro que guarda la finca, que se llama Policía, un policía, al borde de la jubilación y algo más, y los capataces y personal de la finca que reivindican, de una manera muy especial, sus antiguos privilegios.piso2Bogdan Mirică tiene algo de John Ford, una mirada que sabe arropar todo un espacio, y también los recursos de los mejores directores de suspense. Sabe instalar una inquietud que engancha, una acción que sorprende y mostrar lo justo, sin quedarse ni corto ni pasarse demasiado. Un equilibrio que Dogs disfruta en permanencia. La película rumana del año que nadie debería perderse.dogs2Un piso más abajo, de Radu Muntean, inspirándose de un suceso, eriza el vello de los espectadores. Un vecino escucha la violenta discusión de sus vecinos. Ante la duda, decide no hacer nada pero sus sospechas se confirman al descubrirse, al día siguiente, el cuerpo de una mujer asesinada. Pero por si fuera poco, su vecino empieza a visitarle y mezclarse en su vida.piso3Miradas que matan, silencios que cortan el ambiente, planos secuencias de dicen mucho sobre los protagonistas… Olvídate del cine rumano contemplativo, lo último es sugerente, perverso, crítico y fascinante. Con vecinos así, es para salir corriendo del país.siera2Sieranevada del confirmado Cristi Puiu se ha llevado todos los elogios de la prensa, justificadamente (pese a su ligera sobrecarga de duración). Aquí es el espacio es mucho más reducido, un apartamento a rebosar, con una familia hambrienta que espera la hora de la celebración del recuerdo de un difunto. Situación más que explosiva en la que estallan teorías de complot, antiguas rencillas, pasados no asimilados y dudosos y una inquietud y malestar que aumenta a una velocidad constante.siera1Por si no fuera poco, la riqueza del cine rumano no se acaba ahí, todavía queda, otra bomba, Baccalauréat de Cristian Mungiu, y en otro registro muy diferente, L’Histoire de l’Amour del también de origen rumano, Radu Mihaileanu. Peso esas son otras historias. Vaya año el de esta cinematografía tan apasionante.

Comoara (The Treasure) y Match Retour, Rumanía 2015 y 2014

Si existe un director en la actualidad que sabe trascender una historia personal e íntima a un grado de universalidad y, de paso, revisar la reciente historia de su país, sin duda alguna, es el, siempre interesante, cineasta rumano, Corneliu Porumboiu.Te2Hoy la Academia de Cine, una vez más, recibe parte de la Sección “Premio Mirada Internacional” del festival Madrid- PNR en un encuentro con el citado director, moderado por el apasionado cronista cinematográfico Javier Tolentino (“El séptimo vicio” de Radio 3), como lo hacía a principios de octubre el Festival Internacional de Cine Independiente de Burdeos. Te1El origen del último trabajo de Porumboiu, este Tesoro (literalmente) viene de la mano de su amigo,  Adrian Purcarescu (actor, productor y realizador que también actúa en la película que llevaba esta idea desde hace 10 años). Una historia de su bisabuelo, sobre un tesoro escondido en la casa familiar, de la época anterior a los comunistas.Te3Los 40 minutos que éste había rodado, en forma documental, le sirvieron a Corneliu Porumboiu, para un montaje inicial, del que no quedó satisfecho. Ya inmerso en la historia decidió volver a escribir el guión en forma de ficción: el vecino de un tranquilo padre de familia le pide un préstamo para comprar lo necesario para iniciar la búsqueda de un antiguo tesoro en el jardín de la casa de sus antepasados.TE4Embarcados en esta aventura, los dos protagonistas van escavando por todo el césped (como agujeros negros que nos trasladan, capa por capa, a un momento concreto del pasado rumano) y se encuentran con pequeños vestigios de la historia del país, en El Tesoro cada nuevo intento de descubrirlo nos lleva a la llegada al poder de los comunistas en 1947, la derrota del dictador, el capitalismo, la reciente crisis económica….Te5Como en 12:08 al este de Bucarest  ya se trataba, indirectamente de la década después de la revolución rumana y la caída de Ceaucescu, o como en su reciente producción, Match Retour en la que el cineasta y su padre ven juntos y comentan al mismo tiempo un partido de fútbol de 1988, arbitrado por el padre del realizador en aquella época), solamente un año antes del derrocamiento de Ceaucescu. Un repaso histórico de alto nivel y un verdadero placer visual.    Te6Dado que, como siempre, el realizador continúa con un cuidado y elaborado sentido del encuadro (que aproxima a sus excelentes protagonistas a la estética de los iconos ortodoxos), un montaje laborioso y un sentido de humor surrealista y refinado en el los diálogos. Quizás la novedad es que, lo que siempre se adivinaba, es más explícito en esta película y el humor se hace más presente, con un final totalmente inesperado. ¡Un final FELIZ en una cinta rumana!Te7Hoy cita imprescindible en la Academia y esperemos que muy pronto en las salas de cines para este Tesoro que se llevó el Premio Un Certain Talent de la edición 2015 del festival de Cannes.

Madre e Hijo (Pozitia Copilului), Rumania 2013

Hace un año el festival de Berlín entregaba, fervorosa y muy justificadamente, el Oso de Oro a esta película procedente de la llamada “nueva ola rumana”. Un melodramón, de esos de cortar con hacha, que no deja ni un respiro al espectador y que en este mes de febrero, dedicado al corazón, ilustra, quizás, el amor que menos límites se impone: el maternal.PH1Cornelia, la protagonista de este sublime drama (encarnado por una de las mejores actrices europeas: Luminita Gheorghiu), antepone todo lo existente a la atención, el mimo y el cuidado de su único hijo. Magnifico retrato de una sociedad de nuevos ricos, en que la corrupción sistemática, las llamadas de teléfonos para compensar favores pasados y la prepotencia de un determinado grupo social que se cree todo permitido, gangrena todo un país.PH2Tras una extraordinaria fiesta de cumpleaños, que se percibe más organizada para mantener los contactos al día y la agenda bien repleta que por puro deseo de compartir un buen momento con los amigos, Cornelia recibe una llamada del accidente que acaba de sufrir su hijo treintañero. Resultado de 50 kilómetros/hora más de lo permitido: un niño de 13 años fallecido en el acto.PH3Pero a Cornelia, cuando se trata de su hijo, no le detiene nada ni nadie. Desde el momento en que llega a la comisaría de policía, las cosas ya se empiezan a poner tensas. Una madre, y sobre todo, una mujer como Cornelia, defiende a sus vástagos con uñas, dientes y motosierras, si es necesario.PH4Un escenario eléctrico, una cámara esnifada, unos actores en tensión, una arriesgada puesta en escena y una sangrienta autocrítica de la realidad socio-cultural-económica-política son los ingredientes de esta nueva ola de cine rumana, apegado a la actualidad y sin pelos en la lengua.PH5Directores como Cristian Mungiu (4 meses, 3 semanas y 2 días, Historias de la edad de oro, Más allá de las colinas…) o Corneliu Porumboiu (12:08 al este de Bucarest, Policía: Adjetivo…) o el director de este tercer largometraje, Calin Peter Netzer, están llevando el cine rumano a los mejores festivales internacionales, pese a las críticas que reciben de sus compatriotas por mostrar una imagen negativa del país. PH6Otro ejemplo perfecto de un cine sin concesiones, hipnótico y crítico, que se disfruta sin límites. La última escena es de las que tardaré años en olvidar… si es que alguna vez logro borrarla de mi mente. Y es que no hay amor, como el amor de madre.

La bataille de Solférino, Francia 2013 / Everybody in Our Family (Toata lumea din familia noastra), Rumania 2012

Mismo tema, sorpresa y energía. Dos jóvenes cineastas que tratan la custodia tras una separación y el derecho de visita a los hijos menores, desde un ángulo original, el que hasta ahora se había evitado, el de los padres. Talento a raudales, intérpretes en estado de gracia y situaciones que provocan tanto la hilaridad como una avalancha de escalofríos en la espalda. Humor y desesperación en la dosis adecuada y en equilibrio perfecto.BS2Justine Triet, tras pasar por el documental, firma su primer largometraje, situando un asunto particular en medio de la historia oficial de un país. La protagonista, reportera de televisión, se lanza a la calle el 6 de mayo de 2012, día de las elecciones presidenciales, para grabar al recién elegido, François Hollande, en su primera aparición pública.BS4En el teatro de este momento histórico, la muy parisina calle Solférino, se mezclan sus problemas personales. Ha dejado en su casa a un canguro, con más paciencia que Job, cuidando de su hija. Su ex-compañero llega a su casa para verla y disfrutar del derecho de visita. La madre ha dejado instrucciones precisas para no dejarle entrar. Se incrementa la tensión. Empiezan las llamadas, los vecinos que intentan arreglar la situación, la noche electoral que avanza y el conflicto parece empeorar por momentos.BS3Una historia que comienza como un drama, y acaba casi como una comedia, cuando todos acaban reunidos en una noche, que para ellos será también histórica, por unos motivos totalmente diferentes a los del resto de sus compatriotas. Elegante debut lleno de inteligencia y en el que la pretendida frescura no debe confundirse con improvisación.EOF1Radu Jude, el rumano, opta por la postura contraria: partir de la comedia para finalizar con un drama. Segunda película del director: fascinante, sobria, inquietante e inesperada. Una trama que engancha. Marius, divorciado, va a buscar a su hija de cinco años para pasar un fin de semana en la playa. Desde los reproches de sus padres hasta la amabilidad del nuevo compañero de su exmujer, el cariño la madre de ésta, las insinuaciones veladas y la frustración del protagonista, al sentir que le arañan unos minutos del precioso tiempo establecido para disfrutar de su hija… alguien puede fundir los plomos de un momento a otro.EOF2Una muestra de la excelente salud que goza el cine rumano de los últimos años. Pendiente de la realidad sociológica de su país, analítico con sus comportamientos y brillantemente retratado, los cineastas rumanos siguen copando premios en los festivales internacionales, en este caso, en Sarajevo. Apuesto que no será el último. Peliculón.

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