Patti Cake$, Estados Unidos 2017

Nada más alejado del físico de la protagonista de esta arrebatadora historia, que las imágenes de los cuerpos y las actitudes de las estrellas de rap, que vende la prensa de hoy. Por lo general, hombres, de color, con kilos de músculos, actitud gansteril, consumidores de alguna que otra droga (o varias, a la vez), con un Ferrari a la puerta del estudio de grabación y una cuenta bancaria, digna de un narcotraficante colombiano.   Patti vive en Nueva Jersey, la orilla menos atractiva del río Hudson, frente al trepidante Nueva York. Joven veinteañera (una verdadera sorpresa, la actriz Danielle Macdonald), alejada de los estándares de las maniquíes famélicas de las revistas de moda, saltando de trabajo en trabajo, compartiendo casa con su madre medio deprimida y, un tanto alcohólica, y su abuela enferma. Pero ella comparte algo con los mejores raperos de la escena internacional, su talento pero, sobre todo, sus ganas de cantar esta música.La ópera prima de Geremy Jasper talento (descubierto y promocionado por Sundance) tenía todos los ingredientes necesarios para caer en el más profundo miserabilismo del retrato actual de los rednecks americanos. Sin embargo, el cineasta lo evita, más bien huye de él. Al fin y al cabo, es realidad lo que cuenta es su casi propia historia, la de sus veintitrés años, su obsesión por el hip-hop, el rap y el entorno familiar femenino que le rodea.Aunque Patti Cake$ parezca una comedia dramática, destinada al público masculino amante de esta música, es todo lo contrario. Un profundo homenaje ante la valentía de todas las mujeres que luchan para conseguir lo que desean, se revuelven contra las injusticias, pelean por su lugar en la sociedad y tienen mucho más músculo social y humano que los kilos de esteroides de los raperos de moda. Patti Cake$ es una gran película feminista y orgullosa de serlo.El guión de Patti Cake$ es sencillamente sublime y sus personajes, fascinantes: su amigo con el que rapea, un gótico personaje con el que se cruza, las amistades (nada peligrosas) de sus madre, una abuela atómica… Patti Cake$ es de lo mejor que se vio en la Quincena de Realizadores de Cannes y, personalmente, de lo mejor que el cine indie ha contado últimamente. A mí me tiene conquistado, de hecho, y de mayor, quiero ser como Patti Cake$.

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Blade Runner 2049, Estados Unidos 2017

Denis Villeneuve redefine el cine de gran espectáculo creando el blockbuster de autor. Para acabar con el suspense que la continuación del célebre film de 1982 de Ridley Scott ha originado en el universo cinematográfico, Blade Runner es una espectacular película que indaga sobre las cuestiones fundamentales de la existencia del ser humano, el amor, la convivencia con el medio ambiente o la esenia de lo que nos dota de humanidad y diferencia de las máquinas. En primer lugar, el cineasta canadiense no ha querido someterse al imperio de las segundas partes. Treinta y cinco años después, la tentación de una secuela era demasiado jugosa para el sistema de producción americano. Sin embargo, Denis Villeneuve opta por una suave continuación, mucho más coherente, situando la historia transcurridos treinta años.Si la situación en 2019 ya era preocupante, en 2049 todo ha ido a peor. Tras el desastre ecológico de los años 20 y la quiebra de las empresa que fabricaba a los replicantes (robots semejantes a humanos que sirven para realizar penosas tareas), una nueva empresa logra crear nuevos modelos (pero su progreso de humanización continúa), y los famosos Blade Runner, servicios de seguridad encargados de eliminar a los antiguos modelos, siguen teniendo mucho trabajo.Por su temática, Blad Runner 2049 encaja a la perfección con el universo del, ya célebre pero a partir de ahora deseado, Denis Villeneuve. El tema del doble (Harrison Ford y Ryan Gosling), e incluso, el de los dos hermanos, ya estaba en Incendies o Enemy; la culpabilidad ante un posible error en Maelström; los límites de la obediencia debida en Sicario; la preocupación y la protección de la familia en Prisioneros; y la comunicación en La Llegada. Obsesiones recurrentes de un verdadero autor de mucho talento.Por su montaje, la película se aleja de lo habitual de los blockbusters con su recurrente resultado final epiléptico, con miles de planos a uno velocidad de video clip de los años 80. El trabajo del inspirado director de montaje, Joe Walker (responsable de Hunger, Shame o 12 Years a Slave, además de las dos últimas películas de Villeneuve) está centrado en planos secuencias que dejan instalar los sentimientos y captar las excelentes interpretaciones de Ana de Armas, Hiam Abbas o Jared Leto. Un montaje trabajado al mismo tiempo que el sonido (estrategia muy poco habitual), que da un resultado de completa inmersión.O el mismo trabajo de fotografía del genio Roger Deakins (más de una docena de nominaciones al Oscars en su categoría), inspirado de tormentas reales de arena en Australia o de capitales reales… es absolutamente imaginativo, pasando de una ciudad claustrofóbica a los interiores de diseño de la nueva multinacional (en esta ocasión, el Oscar lo tiene muy cerca de sus manos).Alejado del rodaje en estudio y la proliferación de efectos especiales de los blockbusters, con cámara, escenarios reales y un verdadero guión, repleto de sustancia y actualidad, Denis Villeneuve ha sabido adaptarse al sistema de producción, conservando su propia voz. Blade Runner 2049 es tan inmensa que se convertirá en película de culto, y añade aún más ganas al deseo de ver el próximo trabajo de este brillante director (al que seguimos muy de cerca desde hace casi una década), Dune (otro de los sueños que muchos cineastas han intentado y no han conseguido). Si alguien lo puede lograr, ese cineasta es Denis Villeneuve.

Free Fire, Llega de noche (It Comes at Night), Regreso a Montauk (Rückkehr nach Montauk) y The Wall

La cartelera va a estar de lo más emocionante con estos cuatro directores que han decidido jugar con los géneros tradicionales y darles un toque personal. Aunque parezcan distantes en sus temáticas, las cuatro películas, en la más pura vena del cine de autor actual, muestran en logrados ejercicios de estilo una visión pesimista del mundo con un individuo, cada vez, más aislado y encerrado en sí mismo.Al modo más azabache del cine negro: el británico Ben Wheatley traslada a los años 70 este thriller descocado, Free Fire, sobre una compraventa de armas para un futuro atraco, entre unos criminales, estilosos y catetos, con casi un único lugar de acción: una fábrica abandonada en unos muelles de Brighton. Desbordante de humor, con inspiradas persecuciones en sólo tres metros, y más tiros y fuego que en las Fallas de Valencia, la película encantará a los fieles seguidores de Tarantino, Peckinpah y Monty Python. Moraleja: no te fíes de tus compañeros de “trabajo”.Al más puro intenso estilo melodrama: tras toda una serie de películas históricas, el alemán Volker Schlöndorff, de la mano del escritor Colm Tóibín, se traslada a la gran manzana para contar el rencuentro entre un exitoso escritor y una de sus antiguas amantes. Al ser  Nina Hoss y Stellan Skarsgård las protagonistas, ya se anuncia el color de la profunda desesperación sentimental que arropa este Regreso a Montauk (lugar que en amerindio significa el final de las tierras), con sus protagonistas encerrados en un espacio mental, el pasado. Para todos los que disfrutan con las películas de Max Ophüls y los libros de Stefan Zweig. Moraleja: no te fíes de los recuerdos.En el más intenso suspense de la guerra: Doug Liman se crece con cada película (de hecho, Al filo de la guerra, ya era una excepcional vuelta de tuerca al cine de ciencia ficción), con The Wall presenta un impecable ejercicio de estilo que consigue encerrar a su protagonista, en pleno desierto, frente a un francotirador iraní con sólo un muro de por medio. Con sólo un actor (Aaron Taylor-Johnson) y medio, Doug Liman arremete contra la ineficacia de las intervenciones militares en tierra extranjera y la perversidad de sus consecuencias. Moraleja: no te fíes de tu gobierno.Y en el más inspirado y brillante generó del terror, la gran sorpresa de la segunda película del guionista y director americano, Trey Edward Shults, Llega de noche. Si ya en su debut Krisha se abordaba el tema de la familia, en Llega de noche, lo borda. Bajo la apariencia de un film de epidemia que ha aislado en su granja a una familia, Trey Edward Shults radiografía, en realidad, a toda la sociedad de su país. En un creciente impulso paranoia que hace sospechar de todo el mundo y una violencia desatada, la película es una verdadera joyita del cine de terror. En esa granja tendrán que convivir dos familias, expuestas al exterior (un horror que existe pero que en ningún momento se hace presente) y un interior bajo permanente tensión (que tampoco es mejor). Moraleja: salvo de tu familia, no te fíes de nadie.

Chavela, EE.UU. 2017

Catherine Gund, ferviente admiradora de la personalidad, presencia y voz, como miles de personas, de la cantante Chavela Vargas, soñaba con entrevistarla desde hace mucho tiempo. En la década de los 90, con el retorno de la inolvidable intérprete de las más desgarradoras rancheras, por fin logró convencerla y, desde las primeras imágenes de este documental, podemos verla grabando a la artista. Años más tarde, en 2012, tras el fallecimiento de Chavela, no pudo evitar volver a ver esas cintas de VHS y decidió que debía realizar este impresionante retrato.Tarea ardua, complicado reto y difícil elección al centrarse en una artista, vanguardista para su época, referencia de millones de mujeres que adivinaron en su actitud lo que realmente quería expresar Chavela, sin expresarlo abiertamente: el género le daba absolutamente igual, ella era Chavela (y como dice a la cámara en un momento, “No lo Olviden”), independientemente de su género y mostrando ante todo y todos que cada cual podía ser como le diese la gana.Resulta fascinante ver las lindas muchachas rancheras de la época, con sus trenzas, sus volantes, sus brazos en jarra moviendo la cintura y su cabecita, frente a Chavela, con su masculino poncho, su mirada desafiante y su seguridad inquebrantable frente a la sociedad machista mexicana.El maravilloso documental de Catherine Gund y Daresha Kyi recorre la vida de la artista desde su nacimiento en Costa Rica en 1919, pasando por su infancia sin amor, su escapada a México, los dorados años 50 de las fiestas interminables de Acapulco, con las míticas estrellas de Hollywood con las que compartió algo más que litros de tequila (Ava Gardner…), el llenazo del Olympia en París y su entierro en 2012, digno de altas autoridades.Un logro de las directoras es haber logrado que, aún con su habitual discreción, Chavela hablase de sus amores, y el añadido de escuchar a las dos partes con la versión personal de estas historias de amor y desamor. Intensas, mágicas y sin límites.Pero sin lugar a dudas, lo más impactante de Chavela es la sinceridad de su narración. Los periodos oscuros no se atajan ni se olvidan, el olvido en el que cayó la artista durante 12 años se analiza y se hace presente con todo el dolor que conlleva, y su extremo alcoholismo se plantea de cara, sin falsos pudores ni aristas redondeadas.Es difícil, muy difícil, realzar un documental sobre una personalidad tan arrebatadora y al límite como Chavela Vargas, pero el tono mesurado y sincero de sus directoras, unas imágenes inéditas que no tienen precio, el desfile de personaje que rodearon a la artista (las imágenes de Frida Kahlo son de ensueño…)  y la magnética presencia de Chavela hacen de este documental, presentado en el festival de Berlín, un verdadero momento de comunión entre el espectador y un referente de la cultura musical del siglo XX y principios del XXI.

El festival Rizoma y la Lógica Difusa. Única certeza: no te lo puedes perder

Rizoma llega a su quinta edición con una programación artística pluridisciplinar, llena de sorpresas y muchos sobresaltos visuales. Un festival que aborda en cada certamen una temática, que en 2017 no podía ser de más actualidad, la lógica difusa, en la que todo es más gris que negro azabache o blanco radiante. Una idea que roza sibilinamente el actual estado de los ‘Alternative facts’, una verdad líquida, maleable al antojo de los políticos de turno y con un tremendo poder de manipulación.    Cuatro películas acompañan esta edición. A Space Program, de y en presencia de Tom Sachs, artista americano que denuncia en sus instalaciones los estragos que la sociedad de consumo actual va creando, al situar su interés en el progreso económico de una minoría, en lugar del conjunto de la sociedad. La película el documento visual de su obra de 2012, Space Program 2.0: Mars, en la que el artista recrea todo un programa espacial casero.Plato fuerte de la programación con la sensación del festival de Sundance, Operación Avalancha, de Matt Johnson, sobre un hecho alternativo: Apollo, la conquista espacial, la guerra fría de 1967 y dos agentes de la CIA que se verán envueltos en una enorme conspiración. Segundo film de este director canadiense que utiliza la técnica del falso documental magistralmente.Denial, de Derek Hallquist y Anoosh Tertzakian, es la contundente sorpresa de la Vª edición de Rizoma. Partiendo del trabajo y la lucha del padre de unos de los directores, David Hallquist, contra el cambio climático originado por la industria eléctrica, el documental se desvía en mitad de su investigación frente a un secreto familiar. No sólo el clima ha cambiado… Fascinante y de una sinceridad arrebatadora.Y por el último, la aportación nacional a esta lógica difusa, el sublime Análisis de sangre azul. No se puede pedir más. Un festival para disfrutar íntegro. Y como siempre, con la fundada afirmación de que si hoy si se desea conocer la menos velada de la realidad, el mejor lugar para ello es, sin lugar a dudas, la gran pantalla del espejo menos deformado de la sociedad, el cine independiente. Buen festival a todos/as

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