En tierra de sangre y miel (In the Land of Blood and Honey), EE.UU. 2011


En los últimos años parece que algo está cambiando en el panorama cinematográfico de autor, quizás más lentamente de lo deseable, pero cada vez con mayor frecuencia aparecen ciertos datos que animan a nuevos públicos a acercarse a este tipo de cine. Festivales, online y también en las ciudades y lugares más insospechados, abarrotados de gente, nuevos espacios que se dedican a un género en concreto o muestras que exhiben con brío lo más radical de la producción. Pero el hecho de que Angelina Jolie, que podía haber contado en su primer film con cualquier estrella internacional en su reparto, se lance a la dirección con una película de autora y rodada en serbo-croata, confirma que algo está cambiando y, además, para bien.

Con un título excelente y un artístico cartel (dos manchas de sangre de una pareja besándose que, al mismo tiempo, simboliza el mapa de dos países divididos) las primeras imágenes del film no engañan: los actores están magistralmente dirigidos y la historia no se limitará a una comedia romántica sin pretensiones. Lo que vamos a ver es fuerte, por momentos, al límite de lo soportable, tan duro que es la realidad misma, la que ha inspirado este guión también ideado por la directora.

Tras un breve e intenso prólogo de la Yugoslavia de 1992, una cita de una pareja en un bar con un concierto de música en directo y la alegría de que existe un futuro, la película se inicia con una primera parte cruda sobre uno de los conflictos armados más sangrientos del siglo pasado: los casi cuatro años de guerra de los Balcanes. Angelina Jolie sabe mostrar la crueldad sin regocijarse en ella, cortar en el momento oportuno, marcar un tiempo de suspense y aportar soluciones a un argumento que avanza con seguridad, mediante bellas imágenes de situaciones atroces.

Si la primera parte es buena, en la segunda la directora aún consigue superarse, a una tensión creciente se añade el delicado posicionamiento de un individuo ante una situación límite. ¿Hasta dónde se puede llegar en caso de una guerra? El equilibrio, entre el suspense del destino de esta musulmana enamorada de un militar serbio y las escenas que airean esta situación extrema, es sutil, inteligente e intenso. Una primera película magnífica que nadie debería perderse.

Aunque estrenada el viernes pasado, en la semana del 8 de marzo, día internacional de la mujer, me parece el momento más adecuado para rendir homenaje a todas estas directoras (la cantidad de mujeres cineastas rusas, europeas, americanas u orientales en Cine Invisible es impresionante y, no hablemos, de óperas primas…) tan inspiradas como Angelina Jolie.

Por desgracia, estimo que esta nueva y excelente directora no ha disfrutado, en este caso, de la suerte de ser una total desconocida y que su apellido acabase en “nov o dij”. En ese caso hubiese obtenido mayor reconocimiento aunque también hay que reconoce que estuvo nominada a la mejor película en lengua extranjera en los Golden Globe. En el universo del cine, mayoritariamente masculino, la combinación de belleza e inteligencia me temo que pone nerviosos a bastantes (sobre todo, a los que les faltan una o las dos cualidades).

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