Elles, Polonia 2011


En unos días dará comienzo en Berlín el baile de los festivales internacionales y, mientras Antonio Chavarrías con Dictado, interpretado por Juan Diego Botto, Bárbara Lennie y Mágica Pérez, intentará hacer danzar en la competición de la sección oficial al Oso berlinés (estamos contigo Antonio y te deseamos mucha suerte), la sección paralela será tomada por Indignados de Tony Gatlif, documental sobre lo único que hemos logrado exportar con éxito a todo el mundo en el último año.

Otra de las películas que se verán en Panorama es Elles, film de la brillante directora polaca Malgoska Szumowska. Al tratar la prostitución alejada de la droga y de las mafias, centrada en dos estudiantes de París, una francesa y una polaca, que se ganan la vida practicándola y transmitiendo una posición nada ortodoxa, la película se posiciona sin duda alguna en el terreno de la polémica que invita al debate.

Juliette Binoche protagoniza esta historia de la investigación de una periodista para un artículo, que le llevará a encontrar a estas dos jóvenes, Anaïs Demoustier (alucinante) y Joanna Kulig (maravillosamente perversa en el peligroso juego de seducción ante una Juliette Binoche perdida en sus problemas). Y como bonus una escena de placer solitario de la protagonista, que recordará a muchos la estética “a lo Michael Fassbender en Shame”.

Casi una actualización de 24 horas en la vida de una mujer de Stefan Zweig. Un tiempo muy limitado, antes de la entrega del artículo a la redacción, si se añade la preparación de la cena que tiene que organizar para el jefe de su marido. Unas horas en las mientras repasa su texto, recordará las entrevistas y los momentos compartidos con estas dos jóvenes e intentando comprenderlas, acabará por darse cuenta de su particular situación personal. Inteligente, provocativo y osado film.

Si la estructura de la película recuerda al genial Zweig, su fondo estaría anclado dentro del universo de otro maestro, lamentablemente olvidado, de la literatura mundial: el danés Herman Bang. Sus historias han inspirado, en múltiples versiones, a creadores como Friedrich Wilhelm Murnau, Carl Theodor Dreyer o Max von Sydow. Precisamente el 29 de enero se celebró el centenario de su muerte y hoy, más que nunca, su modernidad y actualidad es espectacular.

Quien haya leído Los 4 diablos, Mikaël o Estuco no podrá jamás olvidar sus protagonistas: hundidos en el tedio de la vida, la melancolía o la depresión y en lucha permanente contra su condición humana, sus debilidades y sus flaquezas. Una existencia que, según el autor, supone una guerra entre nuestra animalidad y nuestra humanidad, materia contra espíritu o cuerpo versus alma. El mínimo error, una distracción en nuestra atención o una guardia relajada del autocontrol harán que la animalidad invada la totalidad de nuestra existencia. Las consecuencias son previsibles: caos y destrucción.

Herman Bang sólo se equivocó una vez en su vida, en 1911 cuando le propusieron al Premio Nobel y se negó por considerarse indigno de tal recompensa. Elles se equivocan frecuentemente. Nosotros, siempre.

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