Flickan (The Girl), Suecia 2009


Parece que la buena conciencia o el remordimiento carcome el alma de los habitantes de los países nórdicos. En varias de las últimas producciones de estas regiones frías, últimamente, siempre aparece algún personaje que trabaja o colabora en proyectos humanitarios al otro del hemisferio (el último ejemplo en las pantallas sería En un mundo mejor). Quizás el hecho de vivir en países ricos resalta el hecho de la desigualdad que se ha instalado en nuestro mundo e incita a pasar a la acción.

Y ese es el origen de esta historia de transformación. Los padres de la niña, al que se refiere el título de la película, habían planeado todo para irse con sus hijos, durante el verano, a una misión humanitaria en África. Todo excepto las vacunas de su hija. Imposible llevarla sin esa medida de precaución, por lo que no les queda más remedio que anular el viaje o buscar a alguien para ocuparse de la niña, durante el periodo de vacaciones. Como último recurso recurren a una de sus tías, plantada en el último minuto por el novio de turno.

La pobre niña, según ve entrar a su tía por la puerta, sabe a lo que atenerse. Será ella quien tenga que cuidarla, en lugar de lo que habían previsto sus padres. Frente a la horrible perspectiva de pasar el verano en medio de las fiestas que organiza su tía o comer lo que le intenta, sin mucho éxito, cocinar, la niña inventa un sutil amaño para reconciliar a los tortolitos. Su tía no dudará en dejarla unos días sola, siempre y cuando no se lo diga a su madre, y regresar antes de que vuelvan sus padres.

Y ahí comienza, verdaderamente, esta poético, tierno y sorprendente film sobre la mutación, entre festiva y dolorosa, del paso de la infancia a la adolescencia. La niña vivirá momentos que jamás olvidará, entre el miedo más insoportable a los primeros deseos, bañados en lo que todos en nuestra infancia hemos deseado, vivir unos días sin adultos alrededor nuestro.

La primera película de Fredrik Edfeldt, justamente premiada en la Berlinale, cuenta además con la increíble luz de Hoyte Van Hoytema (que nos cuente cómo se puede iluminar con tal perfección a todos los personajes, por favor), el director de fotografía de Morse, película en la que se basó el remake Déjame entrar. Unas imágenes espectaculares de este extraño verano sueco, con una pequeña actriz cautivadora, Blanca Engström. Pero todo tiene un fin. Las vacaciones se acaban, los padres regresan al hogar y, a partir de ese momento, el espectador sabe que nada será como antes. La niña del título ya no existe.

Anuncios

4 Responses to Flickan (The Girl), Suecia 2009

  1. Carlos Varela says:

    Hola Carlos.
    No hace mucho comentaba el tema de la luz en las películas suecas y en esta película no se cumple el argumento: la luz es distinta, alejada de la frialdad, es cálida, veraniega sin ser mediterránea.
    Sin embrago la niña y en general los personajes si me resultan fríos, introvertidos, desprovistos de empatía, casi de conciencia colectiva, tan solo de la propia. Quizás es que me resulta chocante, desde el punto de vista de mi cultura, la situación que se plantea, el orden de las prioridades en la familia y con respecto al cuidado de los menores.
    ¿Por eso actúa así la niña? ¿es lo que ha recibido y eso es lo que da? ( a su padre cuando regresan): “No os he echado mucho de menos”
    ¿Continúa enfadada porque la dejaron sola? Luego les abraza. Sigue siendo una niña.
    Se plantea una evolución en la madurez de la niña cuando al final ella tiene en cuenta su aspecto (se mira en el espejo) antes de salir a la calle, pero no sé en qué dirección evoluciona. Ella no ha cambiado, solo se ha hecho más fuerte, más independiente, autosuficiente, mayor. Apenas sonríe cuando ve de nuevo a Ola escayolado. Pero le demuestra que no es una cobarde (quizás es una prueba de afecto incluso un cortejo). No llego a ver cual es su evolución afectiva.
    Somos diferentes culturas y eso me hace difícil entender la relación entre adultos y niños.
    La relación entre los niños y los adolescentes sigue siendo igual en todos los países: en eso si nos parecemos. Somos abusones con los pequeños, nos desconcierta el descubrimiento del sexo propio y el ajeno, nos dejamos arrastrar por los mayores y somos capaces de traicionar al amigo, queremos aparentar ser mayores de lo que somos.
    El mundo de los adultos que se le muestra a la niña es patético y descorazonador: frustración, alcoholismo, carencia de autoestima, al final no te libras de la vejez… ¡para no crecer!
    La razón para aceptar crecer y envejecer se la da el chico del globo. Se puede ser adulto, que te rescate un chico guapo y tener sueños en los que puedes volar en un globo. Merece la pena crecer.
    Coincido contigo en la valoración de la fotografía y añadiría un 10 a la dirección de actores y sobre todo de los niños.
    Que tengas unas buenas vacaciones.
    Hasta la próxima.

    • Querido Carlos: cómo me alegra compartir contigo las impresiones de la película. Yo me planteé la misma cuestión que tú cuando vi el film. Para nosotros está fuera de lugar dejar a una niña con su tía, sobre todo, siendo como es pero cuanto más nos acercamos al norte más independencia y libertad tienen los niños. Eso se observa y se adivina en las películas infantiles que nos vienen de allí, los comportamientos de los niños son más maduros, menos “infantilizados”, no sé como expresarlo mejor.
      Qué impresión causa verla recopilar sus imágenes de ese verano tan particular en ese oscuro cobertizo que le sirve de refugio. Se me puso la carne de gallina cuando las retira al final del film con una expresión en su cara de abnegación, algo se ha transformado en ella pero sin llegar a saber qué es. Quizás un paso más hacia la adolescencia pero no el definitivo ni el último.
      En cuanto al mundo de los adultos la constatación recurrente del cine actual es un sentimiento generalizado de fracaso (de nuevo podemos volver a Another Year), puedo que sea el ambiente actual de crisis o de pesimismo pero es difícil encontrar siquiera una brisa de esperanza. La foto que nos hacemos es patética y gris.
      Me apasionó, literalmente, las escenas del globo y su piloto. Me parece un recurso narrativo original, inesperado y que mezcla el sueño de la libertad (incluso metafísicamente el hecho de mirar desde las alturas nos acerca al mundo de los adultos) con la realidad infantil que la protagonista está viviendo.
      Como guinda al sabroso pastel, esa estupenda elipsis (regreso de la tía, explicaciones y demás… que no hubiesen añadido nada a la historia) para pasar directamente al rencuentro con sus padres. Qué guión más trabajado y qué escritura más fina.
      Y la luz, esa fotografía, no te niego que sea más luminosa, pero sí creo que es una luz que no calienta, sin llegar a ser fría resulta distante, casi proyectada en el exterior y llena de sombras en el interior. Un fantástico trabajo.
      Buenas vacaciones también para ti y hasta muy pronto, amigo

  2. Carlos Varela says:

    Completamente de acuerdo en tus reflexiones.
    ¿Qué hace con los recortes que ha ido recopilando durante el verano? ¿Los guarda para ella o los echa a una bolsa para tirarlos? Yo quiero creer que los guarda, que esos serán sus recuerdos para cuando sea una adolescente o un adulto. Son la memoria de ese verano y de su paso a la madurez. Yo saco mis conclusiones de estos acontecimientos y ella sacará las suyas.
    Quizás me he dejado llevar de un exceso de racionalidad y de un subidón de mirada analítica al ver la película.
    Quizás, como dices en tu análisis de “Pina” en el día de hoy, haya que cerrar los ojos y seguir el ritmo de la película sin mirar dónde ponemos los pies. Pero el tema de la infancia me resulta muy sensible.
    Si no escribes estos días de Semana Santa voy a echar de menos tus recomendaciones, pero siempre nos quedará la semana que viene.
    Pásalo bien y hasta pronto.

    • Querido amigo: excelente el tema que anuncia tu comentario. Cada espectador recibe la película de manera distinta y me encanta saber cómo “ve” la gente el cine. Yo, por ejemplo, cuando se apagan las luces me fusiono totalmente con la proyección. Sin prejuicios, no suele leer las críticas antes y no me gusta saber prácticamente nada del film, me dejo llevar por la historia, el ambiente y sus protagonistas. Cuando se encienden las luces “mi batería de cine” se encuentra recargada, a medias o sin energía, depende. A partir de ahí me puedo pasar horas, o recordándola días después, analizando porque me ha gustado tanto o todo lo contrario, qué técnica ha utilizado el director o qué medios ha puesto en práctica el guionista o los actores para producir una u otra sensación. Es lo que yo denomino “La escuela de la mirada”.
      Mañana comentaré una película sobre un joven, muy conocido, suspense… y el viernes y el lunes me doy un pequeño descando. Eso sí, el martes prepárate porque el artículo está tan relacionado con la situación actual, que la tesis que defiendo, puede que no sea del gusto general. Más suspense.
      Mil gracias por tus últimas frases, no te imaginas lo motivadoras que resultan.
      Hasta pronto, amigo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: