A casa por Navidad (Hjem til jul), Noruega 2010


Que nadie espera de esta película un edulcorado “Vuelve, a casa vuelve, por Navidad”, un conglomerado de buenos sentimientos porque es 24 de diciembre, la sonrisa de la actriz de moda con una botella de cava en la mano, motivada más bien por el cheque del rodaje que por estas fechas tan señaladas, o los deseos de prosperidad y felicidad, tantas veces escuchados, de Boney M. En este film con un título tan bucólico se va hasta el fondo del asunto y a Santa Claus, San Nicolás o Papá Noel (tantas identidades para un mismo un mismo personaje ya resulta sospechoso) más le vale que deje bien aparcado su trineo.  

 

Su director, el noruego Bent Hamer, quería mostrar la paleta completa de sentimientos, sin excepción, que produce la convivencia entre los seres humanos y se ha servido de un momento concreto del año, el periodo navideño, para acentuar las dificultades de unos personajes que luchan e intentan sobrevivir a las dificultades que la vida les ha ido imponiendo, sin olvidar “que detrás de la luz de las velas se oculta un lado oscuro”. El resultado es, a pesar de las intenciones de su realizador, brillante y luminoso y el film representa un magnífico trabajo de este género tan particular del cine dedicado a estas fechas.

 

Entras en el patio de butacas, tras grandes dudas ante su título, y un tanto predispuesto al empacho de buenas intenciones (pocos cineastas, excepto Frank Capra, han sabido contar una buena historia con esos ingredientes sin que la mitad de la sala decida convertirse en anarquista radical al salir de la película) y en sus cuatro primeros minutos el milagro, supongo que navideño, se produce y no te puedes mover hasta que desaparecen los últimos títulos de crédito.

 

Un niño sale de su casa sin que su madre se de cuenta hasta llegar a una iglesia abandonada, su madre al ver que su hijo ya no está en casa sale corriendo asustada, el niño vagabundea por una zona inhóspita, una especie de fábrica  desafectada, la madre le busca agachada entre escombros, como si temiese que le disparasen, sin dejar de lanzar miradas hacia alrededor, y el niño aparece, pero a través de la mira telescópica del fusil de un francotirador… fun, fun, fun. Evidentemente no es la típica película de Navidad.

 

Con una minuciosa, inteligente y excelente escritura en su guión, premiado más que merecidamente en el último Festival de San Sebastián, y basado en un relato del libro  Only Soft Presents Under the Tree de Levi Henriksen, un reparto coral de actores inspirados y sometidos al juego de la realidad y de la ficción (la joven actriz que interpreta la niña refugiada, lo es realmente, y vive en un orfanato, al haber perdido a sus padres en la guerra de Ruanda) y unas imágenes llenas de inspiración y belleza (aunque sólo sea por la aurora boreal merece la pena ver esta película), el director  Bent Hamer ha conseguido que el cine invisible llegue a las pantallas, una de los mejores filmes del año, sin lugar a dudas, y hasta que nos gusten las películas que llevan en su título “Navidad” o “Feliz Navidad a todos”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: